Adaptarse a una nueva zona horaria es difícil y puede causar malestar, un trastorno temporal que conduce a la fatiga o el insomnio, fraccionada del sueño, trastornos gastrointestinales, obstaculizado la capacidad de realizar tareas físicas y mentales, con irritación, dolores de cabeza, mareos y la sensación generalizada de estar fuera de sincronía con sus patrones diarios habituales. El cambio de horario afecta típicamente a los jóvenes y muy poco a las personas de la tercera edad. El cambio de horario se puede prevenir y adaptarse a una nueva hora puede llegar a ser casi sin esfuerzo por hacer algunos cambios sencillos a su rutina.
Cambiar su horario temprano. Si va a estar fuera durante más de unos días y viaja a una nueva zona horaria, debe reajustar su horario actual antes de llegar a la nueva zona horaria. Para ello, progresivamente adelantar su reloj una hora por delante o detrás (dependiendo de la zona horaria que va a viajar a) cada dos días, a partir de dos a tres semanas antes de su fecha de salida.
Por ejemplo: Si usted se va al final del mes, poco a poco cambie sus relojes por delante o detrás de una hora a partir de principios de ese mes, y mantenerlo así hasta ajustarlo. Después de haber ajustado los relojes se mueven hacia adelante o atrás por una hora adicional.
Trate de avanzar hacia la nueva zona horaria tanto como sea posible. A pesar de que esta técnica es sólo una diferencia de algunas horas, le ayudará a su cuerpo a comienzar a adaptarse a los cambios del tiempo.