Cuando escuchamos la frase “enemigo” de tu rostro, sin duda lo relacionaremos a factores externos como el sol, la contaminación, etc., sin embargo no siempre los principales enemigos se encuentran ajenos a nuestras propias acciones, con las que en muchos casos y sin darnos cuenta lastimamos o exponemos al órgano más extenso de nuestro cuerpo.
Por ello te presentamos algunos puntos donde debemos poner más atención para si es tu caso, cambiar entonces lo hábitos y procurar una piel bella y sana.
No desmaquillarte.

Los errores más comunes que cometemos, se deben a que pensamos que por un día o dos no pasará nada, pero esto se convierte poco a poco en un mal hábito, uno de ellos es el no desmaquillarnos.
Por más cansada que te encuentres o que pienses que a ti no te pasará, el no desmaquillarte además de manchar tu cara y sábanas por la noche, también tapará tus poros por lo que estaremos propiciando la aparición de imperfecciones que si seguimos con esta rutina entonces pueden complicarse hasta una alergia o infección.
Tocarnos la cara constantemente.

Este mal hábito incluye todo lo referente a pasarnos los dedos por la cara lo cual hacemos a lo largo de todo el día, si lo analizas es un movimiento inconsciente que puede crearnos serios problemas ya que nuestras manos no siempre están limpias al contrario si nos encontramos en la calle o trabajando lo único que hacemos es contaminar nuestra cara, aún así aunque parece difícil podemos esforzarnos por evitar ciertas conductas como por ejemplo:
Exprimirnos los barritos, además de la marca que dejaremos sobre la piel, exprimir un barrito con las manos sucias empeorará el caso ya que podemos infectar el absceso. Lo mejor es no exprimir los barritos y si lo haces que sea con las herramientas necesarias.
Maquillarnos con las manos, es muy común como mujeres que nos maquillemos en la oficina o en el transporte público donde al hacerlo de manera improvisada no podemos cargar con todos los elementos necesarios así que la mayoría de las aplicaciones las hacemos con la yema de los dedos, ¿imaginas la cantidad de gérmenes que hemos tomado del pasamanos o del teclado de la computadora? Por eso lo mejor es maquillarnos en casa o en un lugar higiénico.
Limpiarnos el sudor o la grasa con la mano, otro movimiento inconsciente pero muy perjudicial es el limpiarnos el sudor o el exceso de grasa con la palma de la mano, de esta forma lo único que hacemos es embarrarnos y propagar las bacterias, para ello mejor utiliza unas toallitas de limpieza.
Maquillaje de baja calidad.

Por más económico que nos cueste esa imitación en el mercado, lo mejor es procurar elementos de calidad ya que recuerda que los estás aplicando sobre tu piel y pueden perjudicarte resecándote, creando irritación y hasta reacciones alérgicas severas.
Utilizar la misma crema.
La piel del rostro tiene propiedades distintas al resto del cuerpo así que lo mejor es no usar la misma crema para todo, así mismo, las necesidades de ésta van cambiando según las circunstancias que nos rodean así como nuestra propia edad. Si vives en la playa o en las montañas, si tienes 20 o 40 años, todo esto influye para el bienestar de nuestro rostro.