El agua es un elemento esencial para la vida y sobre todo para una vida sana.
Además de beber agua para hidratar cuerpo y mente, nuestra piel también necesita de los nutrientes que ofrece esta sustancia. Para ello, podemos encontrar tanto en las farmacias como en droguerías, aguas termales en spray para aplicar en nuestra piel, en concreto en el rostro y la zona del cuello.
El agua termal se caracteriza por su pureza, no tiene fragancia, ni consevantes, ni ningún otro tipo de partículas añadidas. Por eso, y aunque parezca lo contrario, sus cualidades la convierten en el mejor tratamiento de belleza.
El uso que se le da normalmente a este producto es para refrescar en momentos de calor. Pero entre sus propiedades se encuentran el efecto cicratizante y el efecto calmante de la piel, por lo que es bueno usarla en zonas irritadas o después de la depilación. Además, el agua termal ayuda a activar la circulación sanguínea de la piel.
Sorprendentemente, uno de sus usos, aunque el menos conocido, es el de fijación del maquillaje. Aqunque parezca extraño, no hay nada mejor que vaporizar la zona maquillada a una distancia prudencial para que no empape y dejarla secar.
Su uso es ilimitado, se puede usar las veces que uno quiera, y la fórmula es, primero pulverizar y después secar dando unos pequeños golpecitos con un algodón suavemente y sin arrastrar, sobre todo si se aplica encima del maquillaje.
El más popular es el de Avène que cuesta alrededor de los 3 euros, y lo venden en farmacias o parafarmacias.

Os recomiendo que la uséis y seguro que se acabará conviertiendo en un básico de vuestro bolso.