Enemigos de tus pies

Cuando hablamos de belleza por lo regular pensamos en el rostro, la figura, el cabello, pero pocas veces pensamos en la belleza de nuestros pies.

Además de pensar poco en nuestros pies tenemos ciertos hábitos que los perjudican demasiado y quizá no lo notemos, pero unos pies descuidados le restan mucho a nuestra imagen, ya que hablan de un descuido y poca higiene y más si se muestran con el calzado.

Existen muchos enemigos de nuestros pies que quizá no podamos eliminar del todo pero al hacerlos conscientes sí nos permitirá tener alguna acción para minimizar dicho mal.

Zapatos.

El enemigo número uno de las mujeres son los zapatos, lastimando no sólo nuestros pies sino además nuestra postura, cadera, hasta estado de ánimo, por ello es tan importante elegir los zapatos correctos.

Lo que puede lastimarnos es el uso de zapatos pequeños, ya que no sólo a la larga van deformando el pie al tenerlo tanto tiempo apretado, también crean ampollas que además de irritar la piel, con el tiempo pueden convertirse en callos y dejar marcado el pie y sobre todo modificar su estética.

Por el contrario utilizar zapatos grandes puede lastimar nuestro caminar al estar constantemente jalando el zapato, también crean ampollas por el roce continuo que tiene el zapato en la piel. Y claro sin contar los tropezones.

Aunque son un rasgo de estilismo y femineidad los tacones también pueden lastimarnos, al torcer nuestros tobillos si no se sabe caminar correctamente con ellos, deformar el hueso (juanete) y lastimarnos la columna.

También utilizar cierto calzado puede dañar la piel como los huaraches o sandalias ya que dejan expuesta la piel y fácil de que roce con el suelo, también los zapatos de plástico nos harán sudar y tener una mala imagen.

Como mencionaba, si bien no se pueden eliminar estos hábitos, sí podemos minimizarlos buscando calzado de nuestra talla, procura no adquirir calzado por catálogo, siempre mídetelos y camina con ellos, asegúrate de que te queden cómodos y no sólo te enamores de la vista.

Hidrata continuamente tus pies, provéeles de los cuidados necesarios tal y como lo haces en el resto del cuerpo, los pies también requieren de masajes, hidratantes y ser acicalados.

De vez en cuando date un baño de pies, coloca en un recipiente agua caliente y agrega un poco de sal, esto ayudará a relajarlos y desinflamarlos, a continuación puedes secarlos y frotar con alguna crema hidratante o aceite, cubre tus pies con calcetas gruesas por la noche para que permitas que los hidratantes trabajen.

 

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