El cambio de las macetas es necesario cuando las raíces invaden todo el tiesto, cuando este se parte, cuando la tierra se vuelve ácida, cuando la planta muestra síntoma de enfermedades y, en el caso, de plantas jóvenes, al menos una vez al año, al empezar el período de crecimiento. Las raíces que crecen a través del orificio de drenaje no deben cortarse; es mejor romper la maceta. Con tal que se deje intacto el cepellón, el cambio se puede hacer cualquier época del año. Si al realizarse resultara dañado una parte del sistema radicular es aconsejable también quitar parte de las hojas, si fuera posible.
La nueva maceta ha de ser de mayor tamaño y tener un drenaje constituido por unos trozos de algo que impida que la tierra bloquee el orificio de drenaje de la nueva maceta. Hay que colocar una capa fina de tierra nueva, sobre la cual se pondrá el cepellón, después de quitar algunas de sus capas superiores; rodearlo de tierra nueva, apretándola bien. Se termina con una capa de tierra nueva de dos centímetros de espesor. Se ha de asegurar que existe espacio para regar y el agua no se vaya al exterior.