
Desde que existe la posibilidad de comprar canciones en lugar de discos enteros (iTunes, Amazon), raras son las ocasiones en las que no realizo una selección de los temas que voy a pillar, más que nada, por no andar gastando tontamente en rellenos que de poco me van a servir, y que por desgracia abundan. El negocio de las discográficas al viejo estilo, ese que se está muriendo a pesar de las restricciones para las descargas, a menudo imponía a los autores, grupos, cantantes… un número concreto de temas en un determinado espacio de tiempo, lo que llevaba a los músicos a componer ciertas piezas, digamos menores, con tal de alcanzar el cupo, que además se imponía por contrato. Obladi Oblada y All Togheter Now de Los Beatles, a mi entender, son buenos ejemplos de ese relleno (el éxito no está reñido con la basura musical, a los tiempos de Chiquilicuatre me remito). Pero hay discos que no tienen desperdicio. Y ese es el caso del nuevo recopilatorio del canal Divinity, producido por Sony, y dedicado a las grandes de los escenarios, Divas Divinas. Sólo porque «ya la tienes», podrías dejar fuera de tu compra alguna de las canciones que componen este álbum lleno de fuerza, desgarro, sentimientos y diversión a raudales. Yo diría que hasta el orden en el que se han colocado los temas está sobradamente estudiado con acierto.
Divas Divinas (tal vez el título del disco es poco afortunado, al menos en lo que a originalidad se refiere) abre con el temazo de la Winehouse que tantas veces hemos cantado cuando volvíamos a casa de madrugada pelín pasados de rosca… Me refiero a Rehab. Bombazo que nadie puede dejar de tener en su discoteca personal, (aka librería mp3), por supuesto si no te llega para toda la corta discografía de Amy, que sería lo ideal, porque nada en ella es desechable.
Dusty Springfield (Son of a Preacher Man), Alicia Keys (No One), Sade, Des’ree, Leona Lewis… nombres de prestigio más que reconocido se suceden en esta maravilla de agrupación de enormes voces que integran Divas Divinas. Pero yo me voy a detener en una de ellas, Natalie Cole, de la que guardo muy buenos recuerdos desde que la conocí por primera vez, en los 80’s, a ritmo de house (Pink Cadillac). Eran los tiempos de la sala Vaiven, en el Madrid de los últimos coletazos de la movida. Natalie es uno de esos casos raros en los que no parece sospechoso, que el hijo de un famoso cantante, se dedique también a cantar. Basta escuchar el tema que este «varios artistas» incluye de ella, para reconocer enseguida un pedazo de voz increíble, con todo aquello que uno espera de una supervoz afroamericana; amplitud de registros, modulación perfecta, filigranas, desgarro… todo eso hay en este This Will Be (An Everlasting Love) compuesto en 1975 y que formó parte de la banda sonora de aquella comedia navideña protagonizada por Sandra Bullock que fué «Mientras Dormías» (While You Were Sleeping).
Divinity ha incluído también a Tony Braxton (Unbreak My Heart), Whitney Houston (I’m Every Woman), Dido (Thank You), o Anastacia (Left Outside Alone), hasta un total de 21 temas de esos que nunca pasan de moda.