Que tu pequeño duerma todos los días debe ser una regla que debes tomar en cuenta. Es sabido por expertos que un tiempo de relajación en niños menores de 2 años es casi “obligatorio”, es más, se recomienda que los bebés duerman al menos 13 horas por día. Estas horas deben estar repartidas a 10 horas por la noche y tres por el día.
El tiempo ideal de la siesta

El primer beneficio de la siesta en un niño es que le ayuda a reposar la comida, a recuperarse del esfuerzo matutino, a estar más contento y a aguantar hasta la noche sin desfallecer. Para poder fijar la duración de la siesta de tu pequeño, debes tomar en cuenta cuánto ha dormido la noche anterior y la actividad física que ha realizado a la fecha.
El ambiente adecuado para dormir la siesta
Si tienes problemas porque a tu pequeño no le gusta dormir la siesta, entonces crea el ambiente adecuado para que esta actividad sea irresistible para él. A continuación algunos consejos:
- Créale un lugar cómodo: que tenga su propio cuarto y cama. Al conocer todo lo que lo rodea y asociarlo la habito de dormir, le será más sencillo relajarse.
- Respeta sus rutinas: puede que la hora de dormir ideal para ti no sea la que a él que quede mejor. Quizá esa sea la razón por la que dormir sea una tarea difícil.
- No le dejes demasiado tiempo: el objetivo es que si llega a despertarse y te necesite, tú estés ahí lo más pronto posible. Si no lo haces, tu hijo se sentirá “olvidado” y jamás querrá dormir para no volver a sentir esa sensación.

Finalmente, se ha comprobado que el sueño, en todas sus etapas, contribuye a la información que se ha obtenido durante la vigilia. Lo que favorece la maduración del cerebro. He aquí otra razón por la que dormir la siesta en los niños es de suma importancia.